Cdad. Bs As., Buenos Aires, Argentina
Paciente estudiante o inquieto, músico en progreso o en decadencia, escritor amateur o poco profesional, mujeres en receso o en recreo
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04 marzo 2009

Bipolaridad I

¿Por qué los caminos mas importantes son doble vía, y sin embargo no está marcada la línea que separa ambas vías? Si tantos transeúntes dejan sus huellas cuando van, que los hará pisarlas cuando vuelven. Que será lo que hace que haga que tenga que tener lo que no tengo porque saber como hacer. Es decir, si pudiera hacerme a un lado, por qué también no puedo hacerme en algún lado. Es decir, si los caminos son de ida y vuelta, ¿no deberían los lados también ser accesibles desde cualquier perspectiva?
Temo cuando la indiferencia supera los motivos que la producen. Temo cuando se me genera una oposición a los mecanismos. Es decir, los mecanismos que generan magnificencias nunca generan oposición, a lo sumo generan comparativas. Pero los mecanismos contiguos, paralelos, los mecanismos de defensa, son aquellos consecuentes de evitar toda magnificencia. A los de defensa es a los que me refiero y a los que temo. Es decir, estos mecanismos suelen ser muy consistentes y determinan con el tiempo ciertos patrones de comportamiento. Cuando algo no me sirve, lo paso por alto. Cuando alguien no me estimula, lo ignoro. Ahora bien, ¿que pasa cuando algo que no me sirve o alguien que no me estimula, no puedo pasar por alto o ignorar?. Es a esta fuerza de confrontación, a la oposición que genera algo o alguien contra los mecanismos de defensa a lo que temo, o a lo que todos tememos quizás.
Identifico que hay personas más o menos hostiles y personas más o menos fuertes, así como también condescendientes y débiles. En todos los casos, los mecanismos de defensa tienen que ver con su condición. Y en todos los casos, cuando algo confronta estos mecanismos puede considerarse de dos formas. Una, algo terriblemente malo, catastrófico, negativo. Lo que resiste a todos los mecanismos de defensa debe ser eliminado. Otra, algo sobrenatural, genial, supra sensual e inteligente. Lo que sobrevive a todos los mecanismos de defensa deber ser considerado como magníficamente bello. O se olvida, se enemiga, se odia y se obtiene rencor. O se integra, se toma, se ama y se obtiene gratitud.
Cuando supera los límites no tiene punto intermedio. Simplemente tiene lados, idas o vueltas. La bipolaridad es la característica sobresaliente. ¿Que hacen a los caminos interminables si se los conecta con otros?. Ya no puedo seguir preguntándome respuestas.

13 agosto 2007

Perdidas, decisiones, ideas

Hacerse la idea de que podrías perder a una persona querida tomando una decisión, te hace sentir como si estuvieras saltando convincentemente desde el muelle -con sus minimamente cinco metros de alto- para luego echarte a nadar hasta una orilla nuevamente (si llegás), subir y pasar caminando cerca del muelle, mirándolo desde lejos y pensando: "cuando te dejé, cuando mis pies se desprendieron, no sabía si volvería a verte y a sentirte". Hacerse esa idea causa escalofríos. Llevar a cabo la idea, te hiela el corazón.
Tomar una decisión equivale a ... no tiene equivalencia a nada, todo en la vida es una toma de decisiones. Hasta dejarse llevar por la suerte es una toma de decisión, haber decidido dejarse llevar por la suerte. Creer que lo que te sucede no es culpa tuya es una decisión, tu decides creer eso y no otra cosa. Olvidarte de algo es una decisión, sino te hubieras acordado. Pero hay decisiones que pueden determinar un desencadenamiento de decisiones incontrolables. Un efecto atómico, que solo puede ser frenado por otra decisión.
Es el caso de un ser querido, demasiado querido. Es el caso de un ser distinto, increíble. Por eso mismo, poco creíble a uno mismo de haberlo encontrado (a ese ser). Simplemente que a veces para no perder a un ser querido se debe perderlo por un tiempo. Y eso es una toma de decisión. Alguien preguntaría: ¿cómo haces para decidir perder a tal?. Difícil de responder.
Para perder a alguien por propia decisión primero tienes que evitar todo contacto (teléfono, internet, calle). Ese es el primer paso, el cual no es muy difícil. Solo tienes que decidir no hacer tal o cual cosa. El segundo paso se trata de controlarte cuando quieras corromper el primer paso. Pues de ese modo estarías haciendo un retroseso en la toma de decisiones. Una involución atómica. Controlarse a uno mismo es complicado. Controlar a los demás es una tarea que ejercemos diariamente, pero controlarse no. Pues, este es el momento en el que aprendes. Al principio fallas continuamente, yendo del paso uno al paso dos constantemente, durante un prolongado tiempo. Pero llega un momento en que ese traqueteo de un lado a otro, cansa. Entonces es cuando tu decisión, la de dejar de ir a venir se hace presente. Decides aplicar y llevar a cabo, has aprendido a controlarte e inmediatamente pasas al paso tres.
El paso tres consiste en tratar de borrar de tu cabeza todo recuerdo de tal persona. Si hay cuestiones materiales, tratar de eliminarlas. Las mas difíciles son los compartimentos sentimentales. Aquellos donde se acumulan cuestiones compartidas entre ambos. Esas son las últimas en intentar vaciarse. Este proceso se parece mas a un desalojo de vivienda. Tu eres esa familia necesitada, que sabes que estas ahí ocupando un sitio que no es tuyo. O quizá si es tuyo. Quizá si te pertenece, porque en el fondo los espacios son aptos y abiertos a cualquiera. Pero en fin, no todos ven eso y por ello (sumado leyes y costumbres) proceden al desalojo. El desalojo es justamente un decisión contra tu propia voluntad.
Una vez concluida la tarea de autodesalojo ya estas exhausto, cansado física, mental y sentimentalmente. Y es muy probable que halla quedado polvo, elementos y cosas olvidadas y tiradas. Es posibles que no halla podido sacar todo. Y entonces la última etapa comienza. Se trata de irte definitivamente, se trata de tomar la decisión final, la que por tu bien y la del otro, pueda generar un final pacífico a tu alma.
Pero es justamente esto último lo que no es posible de lograr. Primero, el alma no tiene fin y segundo, aún tratando de ser pacífico, siempre existe un poco de violencia en uno mismo. El hecho de generar es algo muy conmovedor, pero algo incoherente. Generar también es una decisión, es decidir realizar determinado acto para producir determinada cosa.
Ese acto se llama olvidar. Y la producción se llama paz.
Cuando ha pasado un largo tiempo y el proceso culminó satisfactoriamente (según crees), poco a poco empiezas a extrañar esos momentos en los que hacías todos los esfuerzos por cumplir al pie de la letra cada paso, y comienzas a recordar.
Recuerdas cuando tomaste la decisión por primera vez y dijiste: "No creo poder lograrlo". Recuerdas cuando te cansaste del vaivén y dijiste: "Me canse, ahora si". Recuerdas cuando empezó el desalojo paulatino, que al principio sacabas cosas de manera despiadada porque sobraba el espacio en los conteiners, pero que luego no sabías donde meter tantas cosas. Te estabas dando cuenta de que eran demasiadas y muy valiosas las que estabas o intentabas tirar. Pero en ese momento, a mitad de camino, decías: "Ya es tarde para pegar la vuelta, ten fuerza para seguir". Recuerdas que empezaste a esconder tales cosas por cualquier lugar, donde solo tu supieras donde estaban, para ir a buscarlas en algún momento, recuperarlas y tirarlas en otro lugar. Y recuerdas cuando pensaste que habías terminado, veías toda aquella construcción barrida y decías: "Ya no tengo mas trabajo aquí, es hora de irse". Y comenzabas la caminata, lenta, larga, silenciosa y cada tanto dabas vuelta la cabeza para ver por última vez ese espacio. Pero cuando ya estas lejos, aunque te des vuelta, ya no lo ves mas.
Y cuando finalmente estas demasiado lejos y extrañas lo que hacías, vuelves corriendo para terminar el trabajo. Y cuando llegas y ves que tiene un cartel de "vendido", lloras desconsoladamente. Te sumerges en el pasto de enfrente y quieres ahogarte entre tus lágrimas. Y te das cuenta que debes estar mas de un mes para llenar ese hueco y quedarte burbujeando bajo tu lecho de agua sal. Entonces decides esperar hasta la noche. Nadie te ve, y entras. Empiezas a buscar en todos los lugares donde habías escondido todo eso que era grande y no cabía en los remolques, para tomarlos definitivamente y tirarlos en el lugar mas próximo que puedas. Haces un descalabro, y cuando al fin estas afuera con todo eso, te das cuenta de que es imposible tirar todo eso. Y recuerdas nuevamente que el paso tres no se trataba de hacerlo, sino de intentarlo. Y te golpeas la cabeza por haber diseñado tan mal el plan, todo por un simple verbo. Pero esa fue tu decisión. Tu decidiste intentar y no hacer definitivamente.
Y cuando vuelves en si mismo, te das cuenta de que tras toda esa montaña puedes hacerte la idea de recuperar a una persona con el simple hecho de tomar un decisión. Mientras tanto trata de ser paciente, porque desde un polo al otro, debes atravesar bosques, desiertos, ríos, mares, y nunca sabes si te quedas a medio camino, si vuelves, o si llegas al final. Porque no sabes que solo llegando al final puedes volver a retomar lo que dejaste alguna vez.
Las decisiones que duelen solo requieren de paciencia infinita para comprenderlas. El tiempo se encarga del resto. Eso también es una decisión.

01 julio 2007

Tiempo 2

Quiciera tener el tiempo
para entender todo lo que siento.
Pero ni siquiera lo tengo
para darme cuenta si siento.

Quiciera detener el tiempo
para curiosear los sentidos,
pero ni siquiera puedo detenerme a mi mismo.
Quiciera comprar tiempo
para regalárselo a quien quiciera,
pero ni siquiera tengo tiempo
para regalarme un minuto de mi mismo.

Quiciera sentir el tiempo
para entender cuando usarlo,
pero ni siquiera entiendo cuanto tiempo llevo andando.
Quiciera robar tiempo
para tener adrenalina en las manos,
pero ni siquiera puedo dar una mano a mi otra mano.

Quiciera acelerar el tiempo
para saber que viene luego,
pero ni siquiera se como saber lo que soy.
Quiciera volver el tiempo
para retomar algunas cosas,
pero ni siquiera puedo darme vuelta
porque se me viene el viento.

Quiciera querer tiempo,
pero no se como querer algo que no entiendo.
Quiciera lo que me enloquece,
no me suelta y me empuja,
pero creo que es imposible
porque no es tangible a mis sentimientos.

Quiciera, aunque asi bien me siento.
El tiempo no es posible
excepto cuando te hacés posible
para él y su silencio.

19 junio 2007

Tiempo

Este escrito es a raíz de una frase, como muchas otras, que se me ocurrieron algún día.

Tengo menos de un cuarto de siglo. Estoy en la edad, en la etapa, en la que soy un pendejo para muchos y un experimentado para otros tantos. Un adulto sin derecho de piso, sin casa ni pertenencias propias importantes ni futuro totalmente definido, o un adolescente con demasiadas pretensiones, demasiados logros, demasiadas poseciones y demasiado futuro.
En mis pocos años de existencia atravesé un sinfín de situaciones, las cuales alguien con diez años mas podría ser algo muy común, pero a esta altura no. Me forme en espacios que me mostraron valores, actitudes y formas, y en mi caso todo eso forma parte de una gran base de datos propia. Nada se descarta, pero se usa lo que se debe en el momento adecuado.
Nunca fui un dotado mentalmente, al punto de memorizar y memorizar, al punto de calcular inmediatamente números complejos, al punto de resolver problemas complicados. Nunca fui un dotado físicamente para manejarme en distintos ámbitos y ser el mejor de la clase de educación física. Nunca fui un dotado auditivamente para estar atento a todo lo que ocurriese, ni muy despierto para cantar una simple melodía. Nunca tuve mucha suerte, o mejor dicho "pasta", con las mujeres como para estar con una luego de estar con otra. No conocí muchos labios. Nunca fui dotado socialmente, pues siempre fui tímido, no apto para escuchar a los demás, ni establecer vínculos que me favorecieran en el futuro. Nunca tuve un quehacer económico que me permitiera darme caprichos por doquier, gracias a Dios.
Dicen que cuando era chico, era un torbellino, pícaro, sonriente. Cuando empecé mi época escolar, creo perdí todo eso. Ahora que estoy casi terminando mi época universitaria, creo que recuperé poco a poco esas tres cosas. En ese interín viví millones de momentos como todos, de los cuales paso a destacar unos pocos.
Cuando tenía cinco años, creo, tuve mi primer novia. Dicen que salimos de la mano juntos en el jardín. Después nunca más supe de ella. Creo que tampoco me interesaba. Que sabía yo que era una novia. Cuando tenía cinco años, creo, iba muy seguido al parque a ver musicales que se realizaban los fines de semana. Que se yo porque, pero se ve que me llamaba la atención. Cuando tenía que entrar a la primaria, mi mama me llevó a dos colegios del barrio. Ambos de la congregación Salesiana. Uno era más chico y el otro era enorme. Cuando mi mamá me pregunto donde quería ir, yo elegí el primero. Quien sabe porque, debe haber sido por la humildad.
Cuando estaba en la primaria, un día el maestro de música nos puso a todos mirando al pizarrón, y el detrás con la flauta dulce tocaba notas y todos teníamos que decir cual era. Fui el último en retirarme. Me pidió mi cuadernos de comunicaciones para avisarle a mi mama. No se para que, pero la acerté a todas con mucha suerte, ni siquiera sabía que eran las notas. Cuando estaba en la primaria un compañero en la escalera delante de todos me llamo "boliviano de mierda" y yo sin pensar y usando la lógica le respondí "argentino de mierda". Luego de eso todos en la escalera miraron sorprendidos, incluso la maestra. Ella se puso colorada y me reto, pero no me dijo mas nada. Al finalizar la primaria, un extranjero era abanderado de la bandera nacional.
Cuando tenía 11 años empecé en una Banda de Música. Empecé con un tambor con otros compañeros, los sábados a la noche. Cuando le dije a mi mamá que quería anotarme, me pregunto si estaba seguro, que tenía que ir siempre, que tenía que ser responsable, que después tenía salida algunos domingos y tenía que levantarme temprano, y no se que cuantas cosas mas. Después de preguntarme "¿Estas seguro?, me fui a anotar. Luego comencé a tocar la trompeta y en los ensayos debían llevarme otros chicos mas grandes a mi casa. Pero un día me fui solo, vaya a saber uno porque. Cuando me pregunto mi mamá, le dije que yo sabía como volver a casa. Cuando tenía 13 años, me dijeron si quería ingresar al conservatorio a estudiar. Estuve un año preparándome y luego lo hice. Cuando estaba por rendir, todos estudiaban en el pasillo y yo estaba sentado esperando que me llamen. No se si no practicaba por timidez o porque no lo necesitaba. La cuestión es que entré. Después no seguí porque el colegio técnico secundario no me daba los tiempos necesarios.
Cuando estaba en la secundaria mi supuesto mejor amigo en ese momento me molestaba y me molestaba. Un día me paré sin pensar y le di una "pequeña" palmadita en la espalda. No se porque se puso a llorar, pero a partir de ese día no lo fue más. Cuando estaba en primer años, el profesor de dibujo me puso un diez porque resultaba que hacía muy bien rayitas paralelas y perpendiculares. Cuando había empezado la especialidad de computación, un día me cansé de boludear en la clases de computación, la supuestamente mas importante, y se lo dije a las autoridades. El revuelo que se armó después fue mas importante. Cuando estaba en la entrega de títulos, elegí a una profesora que consideraba importantes para que entregaran el diploma. Esto otras personas no lo entendieron y no fue un lindo luego.
Cuando tenía 17 años me preguntaron si quería aprender a dirigir y yo no dije que no. Al poco tiempo dirigí por primera vez. También a la misma edad entré en una orquesta estudiantil. Cuando toqué un poco para otro chico en la sala, todos se dieron vuelta, no se si porque hice mucho ruido o porque era nuevo. Cuando estaba en 5to años, mi papa sufrió una serie de operaciones e internaciones graves y nunca de deja hacer lo que tenía que hacer por algún supuesto bajón anímico. Cuando tenía 19 años me hice cargo de una Banda de Música. Con ello los aspectos positivos y negativos de todo grupo humano, los objetivos y la responsabilidad de su funcionamiento.
Cuando tenía 21 años, y la mayoría de edad, me hice cargo del lugar donde trabajaba, para que no dejará de existir y de funcionar. Al año me cansé y me fui. Cuando también tenía 21 años, nació mi ahijado, el hijo de mi mejor amigo. Cuando tenía 23 años gané un segundo premio de composición sin antes haber cursado algunas de las materias de composición de mi carrera.
Durante mi años conocí muchas chicas, pero recuerdo solo algunas pocas, deberán ser cinco o seis. Siempre fueron etapas, cuando me enamoraba de una, me daba cuenta que podía volver a hacerlo. Hasta entonces, creía que esa era la única. De todas ellas, de pronto conocí una totalmente diferente a lo que yo creía que existía y totalmente coincidente con lo que uno supuestamente buscaba. Pero el destino quizo, aún ambos queriéndose, que no estuviesen juntos por un tiempo.
De todas las cosas que me sucedieron hubo dos sobre el final que me "enternecieron" o me ablandaron. Que me hicieron sentir nuevo, un torbellino, pícaro y muy sonriente. Un bebé y una mujer.
Son muchas cosas las que me me olvido, pero el tiempo que llevo y la cantidad de cosas que me pasaron me hicieron madurar de golpe, pensar más rápido, escuchar más atentamente, ser más ágil en los movimientos y un poco mas tierno y sociable.
Todos esto me lleva a decir una frase que cuando más tiempo pasa, más evidente se hace. Porque no se cuando sucederán las cosas, o si sucederán. Tampoco sé como, y luego como seguirá. Porque a veces no se comprende lo que falta y otras por lo que hay. Y uno no sabe como sorprenderse ni siquiera.
El tiempo toma sin pedir y devuelve sin avisar.

13 diciembre 2006

Propiedad

Es el tiempo de las tierras sin dueños. Como los surcos de la arena, como los sueños.
En diferentes momento o en otros. Pero en esos que son, ni de relatos ni de cortos, mas bien, de historias sin dirección o código postal para encontrar.
Sin embargo, en los países comunmente como subdesarrollados, a los que paso a llamar "países", son las cuestiones puramente cotidianas las tierras sin dueño. En los alrededores de cualquier parte existen, pero tambien las hay adentro. Ahi, justo donde hay huecos, donde se asientan los sin propiedad con esa necesidad de apoderarse de algo.
En otras épocas no existía tal cosa ni tal otra, pero seguramente hubo apropiados y despropiados.
Mas, aún, cabe recordar que nadie es dueño de algo, a menos que el clamor popular y el clamor interior coincidan en la misma premisa.
Los sueños, se tornan indescifrables, sobre todo cuando el borrón sobreapasa los tiempo de recuerdo, y se apodera de las imágenes. Con el paso del tiempo, el ser humano se ha vuelto en un soñador empedernido, en un adicto al sueño. "Soñar no cuesta nada". Claro que no, materialmente, monetariamente, no. Pero, ¿que hay del costo de la vida?

... continuará...

06 octubre 2006

Dilema estacional del querer

Quien sabe como y porque,
pero te conocí en primavera.
Quien sabe para que,
pero te soñé en verano.
Quien entiende de que,
pero te perdí en otoño.
Quien piensa, quien,
pero el invierno esta pasando.
Quien sabe, quien sabe,
si pasará la rueda por el mismo lugar?

(cosas 2006)